ViBela

martes, febrero 14, 2006

Impresiones

Ya llevo una semana justita en Sevilla.
Teóricamente he comenzado una vida nueva porque la ciudad es nueva, la rutina diaria es otra completamente diferente, la gente que veo y con la que hablo es otra, el dormitorio es otro y son muchos cambios juntos que dan lugar a una nueva situación.

Entre esa situación y yo hay un enlace que es la adaptación. Conseguir un enlace fuerte no es fácil. Para que mis neuronas no sufran una reordenación dolorosa lo que automáticamente hago es tener la cabeza fría y casi el corazón también. Evito pararme a pensar en cómo era mi vida de aquí hacia atrás y evito pensar cómo será en adelante. "Me dejo llevar", me encanta decir esta frase porque recurro a ella cuando me desactivo y no sé llevar las riendas. Estoy en modo espectadora. Cuando esté adaptada será cuando pueda mirar con la perspectiva subjetiva, y tener claro que yo soy la protagonista de este saco de cosas que llamo mi vida.

El otro día me veía en medio de las calles de la ciudad desconocida, esperando al autobús desconocido y me sentía como si estuviera recortada y superpuesta sobre la escena emulando algún montaje del photoshop. Mi sitio era esperando el autobús en la parada del 3 o del 33 en Granada y era estudiando delante de mi ventana llena de post-it. Pero de alguna forma extraña, todo esto cambia y hoy lunes ya no ha sido así. Las sensaciones cambian y yo con ellas. Cada vez veo más familiares las puertas blancas del piso, los autobuses naranjas, el ascensor dirección 6º piso...

Ya voy saliendo del estado "dejarse llevar" y voy tomando control (de ahí que vuelva a escribir aquí). Ahora se me ha ocurrido pensar que no tengo que hacer una división drástica entre "antes" y "ahora". (Inciso: de hecho debería mezclar trabajo y proyecto YA). Antes pasaba las semanas trabajando (en casa, pero trabajando) y veía a amigos y familia los fines de semana. Hacer lo mismo ahora no costará tanto porque no estoy en la India precisamente.

Poco a poco todo vuelve a la normalidad aunque sea otra normalidad. Al fin y al cabo hay infinitas normalidades y ya voy dando forma a la que ahora me toca.

1 Comentarios:

  • Esa misma impresión me invadió los primeros días que pasé en esta ciudad. Nada me resultaba familiar. Un mundo nuevo se abría antes mis pies y yo sólo tuve que descubrirlo poco a poco y conseguir que aquello se fuera convirtiendo en parte de mi vida. Ahora ya forma parte de mi normalidad.

    Un saludo desde tierras escocesas!

    Por Blogger Bossman, a 12:59 AM  

Publicar un comentario en la entrada

<< Home