ViBela

domingo, enero 22, 2006

Desolación

Hacer el cambio de cama normal a catre cutre impacta. He decidido que Sevilla es fea y que Granada no. Cuando me decidí por el sí al trabajo sevillano no se me ocurrió pensar que no todo tendría el aspecto de aquellas oficinas donde me entrevistaron. El problema de la vivienda es un problema extremadamente grande y yo estoy muy poco acostumbrada a lidiar con él. No veo normal que tenga que pagar 300 euros por una habitación de 9 metros cuadrados pero probablemente será lo que tenga que tragar. Me da unas ganas tremendas no firmar el contratro y decir ahora, a estas alturas, que ya no quiero trasladarme a Sevilla porque no quiero vivir en cuchitriles. Otra opción a la que me aferro es pasar dos meses allí, traerme unos euros y con ellos inventarme cosas nuevas para hacer.

Volviendo a la tierra, tengo 2 opciones relativamente aceptables. Tengo que decidirme por una y tiene que ser ya.

jueves, enero 19, 2006

Indolencia no será, no?

Un ejemplo de preocupación ejemplar es decidir si te apetece y si te sentará bien una mudanza. El contexto es llevar 5 años viviendo en una ciudad y de pronto plantarse frente a ti la oportunidad de cambiar a otra, por ejemplo Sevilla. No parece poca cosa.

El problema se planteó el día x: tomar la decisión.

Desde ese momento, los pasos metafóricos de los que hablaba hace algún post, se convierten en días que llevan directos a la llamada de teléfono donde habrá que dar respuestas. Pero en esos días solo pensé en buscar opiniones. Y como sé buscar opiniones no tuve preocupaciones. Cuando llegó el momento de soltar la montaña y dar el veredicto lo hice en un segundo, o mejor dicho, en lo que tarda en pronunciarse un saludo y una pregunta sin más preámbulos. Así que solo hubo un segundo de nervios que podría llamar épsilon y eso tiende a ser 0.

Después de la llamada, (como en la vida misma) vienen tiempos de nuevas preocupaciones: la mudanza. Creo que lo mejor sería utilizar el mismo sistema: solo me preocupo por averiguar el día que empiezo, y pensar en una fecha no causa nervios, al fin y al cabo son 4 números bien puestos. Más adelante tocará buscar piso y esto es ponerte tu pijamilla, tu estufilla y tu navegador y clicks a diestro y siniestro; y eso sé hacerlo requetebien.

No sé qué habrá más adelante y no me preocupa porque lo sabré cuando toque. Por lo pronto solo busco piso en Sevilla.

miércoles, enero 18, 2006

Compendios de autobús

Si nos paráramos a escribir todo lo que pensamos mientras vamos en autobús estoy segura de que acabaríamos con un compendio repleto de tonterías muchas y razonamientos varios realmente apetecible.

"El otro día me paré a escuchar lo que decían sobre mí gente que me aprecia y decían que yo era una persona que no se preocupa innecesariamente. -Ala!!, qué frenazo!! que me caigo sobre el muchacho éste de mi lao... es mono pero muy joven y no me gusta como le queda el pendiente porque tiene la cabeza demasiado chiquitilla-.
Me paro a pensarlo y quizá sí sea así. No tiendo a preocuparme demasiado. Describiría mi relación con las preocupaciones como si tuviera un montón enorme de arena de la playa cogida con las dos manos puestas una al lado de la otra a modo de bandeja y tuviera que llevar ese montón a otra parte. Yo sé llegar a otra parte porque es simplemente andar así que eso es lo que hago. Procuro que cada paso sea contundente para que estremezca mis manos y así resbalen granos de arena. Y eso también sé hacerlo. -Tienda de informática, tienda de informática, tienda de chucherías, tienda de informática... mucha competencia-.
Cuando llego al destino el montón de arena es más pequeño así que tratar con él es mucho más fácil. Podría definirlo como un divide y vencerás espontáneo, es decir, divido sin querer queriendo... no contaban con mi astucia! -AAAh!! esta es mi parada, el autobús hasta los topes y yo mirando al infinito en el extremo opuesto a la puerta de salida!-"

jueves, enero 12, 2006

de 2005 a 2006

Sí, tienes razón. He abandonado este sitio de forma cruel desde que acabaron los "ecos de noviembre". Es muy curioso el efecto que me causa el nombre del mes. Supongo que de mayor cuando vaya a un psicólogo descubriremos por qué.

Esta Navidad ha sido una época demasiado activa, con demasiadas cosas que hacer y en qué pensar y me ha gustado. Al principio no sabía por qué lado de ella decantarme: por el Navidad alegre o por el lado Navidad triste. Tenía muchos motivos para decantarme por la segunda opción pero el árbol de Navidad del salón de este año tenía unas luces que casi obligaban a sentirse felizmente navideños. Así que he unido Navidad con familia y viejos amigos y el cóctel ha quedado de lo más tradicional: agradablemente tradicional.

Por otro lado, muchos detalles me han quitado el sueño (solo el de la siesta, el de la noche es sagrado): una nochevieja con consecuencias en año nuevo, una prenavidad con consecuencias en nochebuena, una oferta de trabajo con consecuencias en 2006, un proyecto fin de carrera con consecuencias en el incremento de agobio...

Afortunadamente la evasión de todo se ha conseguido gracias a campeonatos al tetris, noches de tabú, inexperiencias con la lumbre, cafés con uno y cafés con todos, descubrimiento de ginebra, noticias de viejos amigos, cenas, regalos y sueños en la cama más cómoda del mundo: la mía.